Nuestro Paso recoge las imágenes de Jesús y de Judas bajo un olivo, el rostro de quien traiciona llevando la bolsa, no sólo de las limosnas…; también, la mirada profunda del Maestro.
Las figuras son vestidas, personajes realizados por las manos de artista de un hermano, Javier Andreu. Al margen del valor escultórico, para nuestra hermandad, sobre todo, para los más veteranos, tiene un valor, no sólo sentimental sino espiritual; nuestro paso, rico o pobre, se ha convertido en un icono de “muchas historias del amor de Dios”.
La verdad es que siempre hemos creído que esta hermandad estuvo bendecida por Nuestro Señor desde el principio. Como ya hemos apuntado, tuvimos la inmensa fortuna de contar entre los miembros fundadores con Javier Andreu, un gran artista torrentino, que además fue nuestro presidente los dos primeros años. Todo el proyecto y posterior realización de las figuras del paso corrió por su cuenta. Sin duda sus manos estuvieron guiadas por Dios. A la vista está. En la siguiente foto podéis ver una prueba del posible montaje del paso con una olivera de fondo:
Tan importante fue la labor de Javier, que en el acto oficial de presentación de nuestra hermandad en la casa de la cultura de Torrent la junta en pleno le entregamos una placa conmemorativa felicitándole por “el arte del buen hacer” en la realización de las figuras del paso. Pocos conocemos el esfuerzo y las horas que dedicó.
Nuestro paso se componía simplemente de las dos figuras, Jesús y Judas, no teníamos nada más, bueno sí, mucha ilusión y ganas de trabajar. Teníamos lo principal ahora faltaba todo lo accesorio pero no por ello menos importante. No teníamos anda. Por no tener no teníamos ni faroles, ni faldones…. Había que salir del paso, nunca mejor dicho, como fuera. Gracias a la intervención del P. Cruz nos prestaron el anda de la Mare de Deu d’Agost y los faroles del anda de Sant Antoni del porquet. Pero no acababa ahí la cosa ya que como el Prendimiento de Jesús se realizó en el huerto de los olivos tenía que haber una olivera en el anda. Nada menos que una olivera. Ideamos un sistema desmontable de tarima a la que atornillamos las figuras, y a la que también anclamos un tubo de hierro en el que se introduciría el tronco de la olivera, todo a medida del anda prestada. Como sucedió en el resto de ámbitos de la hermandad, la dirección del P. Cruz, todo un manitas, fue primordial durante este primer año.
Varias madres de la hermandad, entre ellas Amparo Bermell, Enriqueta Alandí, Amparo moreno y Amparo Miquel, desinteresadamente se dedicaron a coser los faldones con las telas de la hermandad, la tela verde en la base y la negra sobre ella. Fue mucho trabajo ya que además estaban los flecos, los ganchos para sujetarla al anda, etc.
Como podéis ver en la foto precedente todo muy en precario. Pero era nuestro primer año y saldríamos con estandarte y anda, ni el más optimista de nosotros confiaba en ello al principio.
Llegó el tema de la olivera. No había más remedio que cortar una rama de olivera, y no precisamente pequeña. En este momento entraron en escena Juan Gomis, Manolo Andreu y Juan de Dios. Desde entonces y hasta donde la salud les ha permitido, siempre hemos contado con ellos para esta labor. Entre todos la subimos al anda y una vez arriba todo cambió. Para nosotros era espectacular. El remate fue cuando Juan de Dios, nuestro florista, la engalanó. En la siguiente foto la podéis ver el día de su bendición por parte del P. Cruz Miguel:
Durante los primeros años dormía durante la Semana Santa en la capilla de San Francisco, como buenos franciscanos que somos .
El segundo año de nuestra existencia pudimos ahorrar el suficiente dinero para encargar la construcción de un anda ya adaptada a nuestras necesidades. Pudimos también encargar a una empresa de Sevilla los faroles, tan queridos y tan odiados a la vez. Son muy bonitos, pero a la hora de limpiarlos…. El caso es que así salimos ya el segundo año:
Corría el finales del 2004 y nos decidimos, dado que el 2005 iba a ser tan importante para la hermandad, a encargar la realización de un trono para el anda. Queríamos darle a la celebración de nuestro décimo aniversario, así como a nuestra primera Reina de l’ Encontre, el toque de gracia.
Nos decidimos por Lluis Costa, “talliste en fusta” de Alfafar, con una cierta experiencia en este tipo de trabajos. Lluis nos hizo aterrizar. Se necesitaban unos meses previos para localizar la madera y su posterior secado natural así como para la realización de un proyecto serio, más aparte los del tallado y acabado. Total, que con suerte estaría para la Semana Santa del 2006. Y menos mal, porque una talla de estas características no es barata, y la verdad, si hubiera estado para el 2005 hubiera sido muy difícil afrontar el pago.
En el verano de 2005 nos presentó el proyecto, con varios bocetos y abundante documentación:
En otro apartado de esta web podrás consultar el proyecto del trono. Lluis no talló un simple ornamento para un anda de Semana Santa, lo que realmente hizo fue una catequesis ejemplar del momento de la entrega de Jesús en el huerto de los olivos.
Se fueron sucediendo las visitas y fuimos recogiendo los avances:
Aquí podéis ver la primera prueba ya sobre el anda:
Y ya por fin, después de más de un año, el montaje:
Esto sí que fue un toque importante para el anda. Quedaba mucho más acabada y además tenía un sentido religioso y espiritual más que evidente. Se consiguió un conjunto muy integrado. En la siguiente foto verás la primera procesión durante la cual vio la luz nuestra anda con el nuevo trono. Podrás comprobar el cambio experimentado en todo el conjunto:
Pero no podíamos acabar aquí. Continuamos mejorándola montando césped artificial en el hueco que existía ente el entarimado del anda y el trono, alrededor de toda ella. Así mismo desmontamos el enrejado que nos talló Lluis Costa, pegado a las paredes del entarimado y pusimos debajo de él tela de saco para ocultar la chapa.
Pero queríamos más. El próximo proyecto que nos planteamos fue colocar una olivera artificial, de forma que no tuviéramos que preocuparnos de buscar una rama cada Domingo de Ramos. Pero ante todo que fuera contemplada en toda su magnitud por los visitantes del Museo de Semana Santa en cualquier momento.
Y comenzamos la búsqueda. Contactamos con empresas de Madrid, Andalucía, muy caras, fuimos a Iberflora. Allí nos indicaron que precisamente en Torrent tenía la empresa uno de los mejores en la especialidad que íbamos buscando. Por otra parte, el representante de una empresa catalana fabricante de hojas artificiales de olivo, nos recomendó a la misma persona, por lo que nos pusimos en contacto con él. Pudimos hablar por fin con Pedro, así se llama, y vino rápidamente a ver el paso.
Debemos agradecerle su dedicación y su amor por el trabajo bien hecho. No dudó en rectificar aspectos que sólo él podía ver y que supusieron un sobrecoste que asumió él mismo. Después de varias pruebas llegó el esperado montaje:
Con la olivera definitivamente montada queda así:
Gracias a nuestra constancia pero sobre todo a Dios hemos conseguido un paso digno. Dentro de nuestra pobreza franciscana no pretendíamos tener un paso que la gente admirara por su grandiosidad o valor escultórico. Tampoco un paso que se venerara como una entidad propia. Nada más lejos de la realidad. Pretendemos que cuando alguien tenga un segundo para contemplar el paso del Prendimiento de Jesús le inspire una piedad infinita, que se le despliegue delante de él la situación por la que pasó Jesús, su entrega amorosa por todos nosotros, y que le haga reflexionar, aunque sólo sea por un instante, en que esa maravillosa acción no puede quedar en saco roto y que hay que honrarla en cada instante de nuestra vida.



















