Confeccionado, totalmente a mano, por las monjas dominicas de Burriana, representa a través de una pintura de, igualmente, nuestro hermano Javier Andreu la escena central del Prendimiento: El beso de Judas. Representado igualmente en nuestro paso viene a manifestar, no sólo la traición sino la entrega amorosa de Cristo, que nos acepta tal como somos y siempre está dispuesto a recibirnos de nuevo como el padre al hijo pródigo: Siempre encontraremos en Él el perdón. Es nuestro Padre y nos quiere.
¡Que aquello que creemos lo vivamos en la Hermandad para que podamos ser testigos de lo que hemos descubierto y se nos ha dado! ¡Que un año más la Hermandad del Prendimiento de Jesús sea testigo, en medio de tanta violencia e injusticia, del amor de Dios derramado en el Misterio de la Encarnación, Muerte y Resurrección de Jesús!






