Las celebraciones de la Semana Santo en Torrent a lo largo del tiempo sólo son entendibles por la presencia de la Cofradía de la Virgen de la
Soledad en el siglo XVI y, posteriormente ya en el siglo XX por la fundación de la Hermandad de la Virgen de los Dolores. Estas advocaciones son fruto de una misma realidad: la Virgen sumida en el dolor acompaña a su hijo, Jesucristo, en su pasión y muerte.
La Cofradía de la Virgen de la Soledad surge en Torrent probablemente en la segunda mitad del siglo XVI, como consecuencia de las directrices del Concilio de Trento. De hecho, el 25 de marzo de 1591 en la entonces ermita de Ntra. Sra. de Monte-Sión se establecen los que serían sus estatutos organizativos.
En ellos aparece referenciada la celebración en la mañana del Viernes Santo de una procesión que se denomina: “Profesó de Disiplinats”. Esta procesión estaba formada por una cruz de madera sin ninguna imagen, Cristo Crucificado en el árbol de la Vera Cruz, y la imagen de la Virgen de la Soledad.
El itinerario que seguía era bastante largo, pues aunque se iniciaba en la Ermita de Monte Sión hasta llegar a la iglesia de la Asunción de Ntra. Sra., posteriormente continuaba hasta las vecinas poblaciones de Alacuás y Aldaya y su regreso posterior hasta Monte-Sión.
Esta Cofradía, aunque no sabemos los motivos, debió desaparecer en la primera mitad del siglo XVII. Sin embargo, las celebraciones de Semana Santa siguieron organizándose de la misma forma, siendo a partir de entonces el propio Ayuntamiento de la Población el encargado de nombrar cada año una serie de clavarios que se hacían cargo de llevar tanto los pasos que formaban la procesión como de costear y arreglar todo lo concerniente a estas celebraciones.
A finales del siglo XIX en la procesión del Santo Entierro estaba formada por cuatro imágenes: el Santísimo Cristo Crucificado, existente en el coro de la iglesia de Ntra. Sra. de Monte-Sión; el Divino Nazareno, obra de gran valor artístico debida al imaginero Juan Martínez Montañés; el Cristo yacente en el sepulcro, conocido como la “Pietat”; y la Virgen de la Soledad, que ahora recibía el nombre de Virgen de los Dolores.
El surgimiento de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores en el año 1928 y la del Santo Sepulcro en 1930 marcarán el inicio de una nueva etapa que se desarrolla a partir de la finalización de la Guerra Civil (1936-1939), a principios de los años cuarenta del siglo pasado. Estas dos hermandades, junto con la de Jesús Nazareno y el Descendimiento de la Cruz en 1943; la Santa Faz y Cristo Resucitado en 1944, la Flagelación del Señor en 1945 y la Oración del Huerto en 1946 son la base de la gran dimensión que toma la Semana Santa torrentina.
La aglutinación de las hermandades dará lugar a la creación de la Junta Central de Hermandades de Semana Santa en el mismo año de 1943 que será la encargada de ordenar y regular todas las celebraciones de la Semana Santa, especial los actos comunitarios de la procesión del Domingo de Ramos, los Encuentros Doloroso y Glorioso y la procesión el Santo Entierro.
Unos años más tarde, 1953 y 1954, se forman dos nuevas hermandades: La Hermandad de la Santa Cena, nacida en la barriada del “Poble Nou” que tendrá su radicación en la recién creada Parroquia de San José, y la Hermandad del Ecce-Homo, en el barrio de la Ermita y ligada a la Parroquia de San Luis Bertrán.
Tendrán que pasar casi 35 años para que surjan nuevas hermandades que engrandezcan la Semana Santa Torrentina. En el año 1989 se funda la Hermandad del Divino Costado de Cristo con la consecución de un gran paso debido a los artistas Francisco J. Santos, la Crucifixión; y el resto de las imágenes al artista Octavio Vicens.
En el año 1994 se fundan dos nuevas hermandades: El Prendimiento de Jesús
radicada en la Parroquia de Ntra. Sra. de Monte-Sión y ligada al Centro Juvenil “Luis Amigó” y la Hermandad de Jesús de Medinaceli que se establece en la Parroquia de San Juan Bosco. Dos años después, 1996, se constituye la Hermandad de las Negaciones de Pedro, que participará, al año siguiente, en los actos de la Semana Santa con su paso realizado por el artista Javier Andreu García.
En la primera década del siglo XXI todavía se han incorporado dos hermandades más a la Semana Santa: Jesús ante el Sanedrín, en el año 2003, radicada en la Parroquia de San Luis Bertrán y, también en esta misma parroquia, en el año 2005, la Germandat de les Set Paraules i el Crist del Perdó. Ambas hermandades todavía confeccionando su paso respectivo. De hecho, esta última en las celebraciones de 2010 bendijo la imagen del Crist del Perdó una talla obra del imaginero sevillano Ventura Gómez Rodríguez.
José Royo Martínez





